Por qué escribir bien es muy difícil y eso es algo que celebrar

Escribir bien es dificil

Supongo que algo he hecho bien cuando escribo sobre escritura (me encantan las redundancias) y la gente lo comenta en Twitter con frases como: «Este artículo os va a partir el corazón», «lo que ha escrito Isaac os va a quitar las ganas de vivir» y cumplidos similares.

Todo ello viene porque cuando hablo de escribir no me creo nada. Y, no sólo eso, sino que pienso —sé— que hay un montón de mitos dañinos, muy bonitos de decir y muy felices de creer, pero que sólo generan un montón de mala escritura. Señoras y señores, ni musas, ni talento, ni métodos, ni nada externo que te salve.

Si quieres escribir bien vas a tener que sacrificar incontables horas: en leer mucho —y a los «buenos», por favor—, en escribir aún más, idealmente en forjar una rutina que se acabe convirtiendo en un hábito.

Rutina es una palabra que amo porque todo el mundo la odia y mejor que sea así, de ese modo el gran secreto es todo mío, pues la gente sólo quiere los trucos bonitos que no existen, pero nada de trabajo. Nadie quiere ver que prácticamente todos los genios creadores seguían rutinas estrictas en su quehacer. «Eran genios», dicen, y lo eran, pero nada más común que un genio que no llega a nada, porque todos esos en realidad eran tipos que, cuando se ponían a crear algo, sabían que surgía de la rutina férrea.

Y es que no hay maneras mágicas de escribir, ni métodos para un best-seller o para «enganchar» a tu lector o hacerlo fácil. Esos métodos sirven para una sola cosa, venderte algo y que tu dinero pase de tu bolsillo al del gurú. Aparte de eso, no escribes mejor, no son esas páginas las que has de leer.

Y eso no es descorazonador ni quita las ganas de vivir como parece, es justo al contrario. Porque si la escritura fuera cuestión de talento natural y que no emana de la práctica obsesiva, si fuera terreno de unos pocos elegidos al nacer (que, curiosamente, siempre creemos ser nosotros) o fuera cuestión de trucos y métodos, entonces la escritura sería una mierda y no un arte.

La escritura siempre ha pasado malos tiempos porque mientras que nadie cree que sin una vida de dedicación no va a tocar el violín como Kishi Bashi, ni esculpir como Bernini, todos creen que pueden ponerse ante una hoja en blanco y escribir algo bueno.

Claro está que lo que se plasma en el papel por parte de esos son un montón de tópicos y refritos de sus series de televisión favoritas (los ascendentes literarios hoy día, ye lo que hay) además redactados con el estilo de dictado que nos enseñaron en la escuela.

Escribir bien es ese violín y esa escultura que te deja pensando cómo demonios salió eso de una piedra amorfa (digo demonios, ¿qué pasa? Me he venido a pasar agosto al siglo XIX).

Escribir bien es muy difícil, como cualquier otro arte y como cualquier otra habilidad que merezca la pena.

No es algo que te venga porque eres un elegido o la inspiración te rebose de lo creativo que eres. No eres creativo por romperte unos pantalones, que la barba tape tus poemas de colegio o el pelo brille de mil colores.

La escritura es un arte y como tal se construye con la práctica y esa dificultad hay que celebrarla. Y más ahora donde la aspiración es a lo rápido, esa fama sin hacer nada, al best-seller sin saber qué narices es un sujeto.

¿Y un predicado?

Vas a tener que sudar y sacrificar un buen pedazo de vida si quieres escribir bien. No hay otra manera y si aún te resistes a creer eso, pues lo siento, te voy a seguir quitando las ganas de vivir, así que mejor que sepas que por allá está la salida.

16 responses

  1. Hace tiempo escribía sobre un proceso al que llamé «subdución informática» por el paralelismo existente entre la subdución física de las capas tectónicas y el modo en que los datos tienden a “hundirse” en la profundidad de Internet.

    ¿Por qué hostia te digo esto? Porque la mayoría de los escritores se dejan arrastrar hacia abajo. Es muy raro que otro coja tu libro y diga «¡Lean esto, es interesante y está bien escrito!». No. Si escribes un libro y paras, lo más probable es que desaparezcas, hoy día en Internet. Hay que esforzarse a diario por mantenerse a flote en este mundo de estímulos.

    Te recomiendo a Yokoi Kenji, un japocolombiano (o colombijaponés, no estoy seguro) que habla sobre las diferencias entre ambas culturas. Y usa mucho un dicho japonés: «La disciplina, tarde o temprano, vencerá a la inteligencia». Porque para el pueblo japonés, la disciplina es el “secreto” del éxito. Mira, está aquí, el tipo tiene conferencias chulas:

    https://www.youtube.com/watch?v=sPp-QQyFgeM

    Me ha gustado el artículo 🙂

    PD: me he visto reflejado en el primer párrafo, y en algún otro. Sabes que te esas cosas malvadas te las digo con cariño, ¿verdad? xD

    • Yo siempre he querido que me dijeran me rompes el corazón y me quitas las ganas de vivir, pero en serio…

      Por supuesto que la disciplina vence a la inteligencia. Pero es que los inteligentes de verdad saben que el camino es la disciplina.

  2. Me gusta especialmente este artículo, porque da en el clavo. Y el clavo entra a martillazos (o broca que es peor). Han nacido muchos talleres de escritura, he asistido a unos cuántos, es el abecé para párvulos y está bien, pero luego viene el trabajo, el sudor, la dedicación a las letras y no por saber exposición, nudo y desenlace se consigue una historia fabulosa. Tienes toda la razón Isaac, te sigo con mucho agrado y no desisto en intentar colocar las letras con significado. Y eso que escribo en un idioma que no es el mío, pero que me encanta, el de don Miguel…

  3. Hola, Isaac.

    Estoy de acuerdo con lo que argumentas en tu artículo. Y su título está muy bien porque siempre que podamos hacer algo con éxito, debemos felicitarnos y valorarlo. Porque, en general, nos valoramos poco y nos restamos muchos méritos cuando no debería ser así.

    Estuve leyendo ayer un artículo del gran Fernando Savater en EL PAÍS digital y tomé varias notas interesantes que podemos relacionar con el oficio de escritor (aunque el texto no hablaba sobre la escritura, sino sobre las vacaciones y lo bien visto que está el matarse a trabajar, etc.). Cito textualmente:
    – “Las tareas meramente lucrativas y serviles eran, según Aristóteles, incompatibles con la reflexión creadora”. Totalmente cierto.
    – “La voz proviene del nombre de un antiguo instrumento de tortura”. No lo sabía. Muy curioso y muy interesante.
    – “Los romanos consideraban el , ocio, una condición básica del ser humano y que su contrapartida negativa era el , el negocio”. Tampoco lo sabía y también muy curioso y muy interesante.

    Nunca me había parado a pensarlo y es cierto lo que afirmas: ¿por qué nadie cuestiona que para la música o cualquier otro arte hay que trabajar mucho y, sin embargo, en la escritura no? Creo que es porque el arte de escribir no precisa de ciertos instrumentos como ocurre en otras disciplinas artísticas: un instrumento musical que hay que dominar, una partitura que hay que saber interpretar, unos pinceles que hay que saber emplear, unos colores que hay que saber combinar, unos conceptos que hay que conocer a la perfección (la profundidad, la luz, el espacio, la perspectiva…), unos objetos (un punzón, un martillo, etc.) que son más difíciles de emplear que un simple bolígrafo y una libreta o una simple máquina de escribir o un simple teclado de ordenador… Opino que aquí está la clave. ¿No te parece que es así?

    Me ha sorprendido mucho que hayas utilizado una expresión asturiana siendo valenciano: “Ye lo que hay”. Nunca lo hubiese esperado. Además, es la primera vez desde que te sigo desde hace un par de años o tres en que te leo una frase en la lengua tradicional de Asturias.

    Un saludo literario. Desde Oviedo.

    PD: haces bien en trasladarte de siglo. Y si puedes ir más atrás, mejor. Así podrás paladear con calma aquello que te guste sin estar sometido a la tiranía de lo inmediato, de la prisa y de la saturación de estímulos de todo tipo.

  4. PD 2: al utilizar los símbolos “mayor” y “menor” del teclado, curiosamente, me desaparecieron los términos que iban entre ellos. Por tanto, para que quede claro, repito:
    – “La voz trabajo proviene del nombre de un antiguo instrumento de tortura”.
    – “Los romanos consideraban el otium, ocio, una condición básica del ser humano y que su contrapartida negativa era el nec-otium, el negocio”.

  5. Hola de nuevo.

    ¿Qué pensáis de las siguientes ocho frases de Jorge Luis Borges? Las leí esta tarde en un artículo de EL PAÍS digital del martes 24 de septiembre de 1984. Las pronunció en una charla en Sevilla, en la Editorial Siruela, dentro de un curso relacionado con la Universidad Internacional Menéndez Pelayo.

    – “Escribir es soñar, soñar sinceramente. Si uno cree en la fábula, puede escribir. No se escribe gracias a las palabras, sino a pesar de ellas”.

    – “Hay dos clases de valor: el físico, del que carezco, y el ético que creo poseer. El verdadero miedo es el miedo al presente. El pasado y el futuro son siempre menos amenazantes que el presente”.

    – “El fin del laberinto, si es que existe, es estimular la inteligencia para encontrarlo. Los enigmas siempre son mucho más importantes que las soluciones”. Sobre los mitos.

    – “Yo antes de escribir, percibo algo, una sugestión, y solo entonces puedo acometer la obra. Lo importante de la literatura está en su capacidad para sugerir. Cuanto más ambigua y sugestiva sea la creación, cuanto más se distancie del creador, mejor es la obra”. Sobre la inspiración.

    – “En realidad, escribir es cuestión de cabeza, cuestión de oído. Lo importante no es la metáfora, sino la cadencia de la frase, la musicalidad. Por eso son tan difíciles las traducciones. La música casi nunca se puede traducir de un idioma a otro”. Sobre la inspiración.

    – “Es una equivocación, muy grata conmigo, pero una equivocación”. Sobre la gloria literaria.

    – “Es difícil enseñar algo. De niño quería ser maestro, pero mi padre me dijo que la enseñanza es inútil, que cada cual debe salvarse por sí mismo. Luego he ejercido como profesor y creo que sí, que es imposible enseñar algo, pero se puede enseñar el amor por ese algo. Ésa es la única tarea válida del profesor. Yo, a mis alumnos, siempre les dije que leyeran lo que les agradara”. Sobre la enseñanza.

    – “Me parece inverosímil que alguien sea cristiano practicante. No puedo creer en un dios personal, en un señor que es uno y tres al mismo tiempo. Creo que el mundo está ya lleno de misterios hermosos y no necesitamos inventar uno más”. Sobre Dios.

    Un saludo desde Oviedo.

  6. ¡Gracias por estas nuevas reflexiones!
    Totalmente de acuerdo con ellas.
    En un mundo en el que predomina lo rápido e inmediato, y donde el trabajo rutinario y perseverante está devaluado, quienes nos dedicamos a la lectura y escritura diarias somos bichos raros, muy raros.
    Pero no hay atajos ni trucos que valgan para escribir bien. Otra cosa es que ciertas editoriales sientan predilección por publicar a personajes mediáticos que venden mucho. El negocio les ha hecho olvidar la auténtica literatura…
    El consuelo es que dentro de cien años nadie los recordará.

    • Hola, Yolanda.

      Tienes toda la razón en lo que dices. El hecho de que personajes que no saben hacer la “o” con un canuto como Belén Esteban vendan miles de ejemplares mientras que gente que se sacrifica por escribir, por poder publicar y que se lo merecen por su talento y su capacidad de trabajo no tengan ni una triste oportunidad me revienta. Dices que “el consuelo es que dentro de cien años nadie los recordará”. Yo pienso que mucho antes de cien años.

      Un saludo literario. Desde Oviedo.

    • En realidad, todas las editoriales han buscado siempre vender. Son empresas, es normal, si no lo hacen han de cerrar y publicarán exactamente cero libros. Es algo que asumir, realmente yo nunca he tenido una noción romántica de las editoriales. Son negocios, es legítimo y si yo tuviera una también querría vender y no arruinarme :-/

  7. Hola, isaac.
    jeje, tus verdades son como mazazos de troll. la putada es que si como en mi caso, no te dedicas 100% a ser escritor, lo tienes francamente difícil. qué opinas?

    Highlights:
    “hay un montón de mitos dañinos, muy bonitos de decir y muy felices de creer”.
    efectivamente, y a muchos niveles de la vida, no sólo en escritura.

    “(digo demonios, ¿qué pasa? Me he venido a pasar agosto al siglo XIX)”
    jaja, yo de toda la vida he dicho qué demonios (escribiendo), aunque supongo que me vendrá de algo más prosaico, de haber leído la espada salvaje de conan o algo así xD

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