orhan pamuk

Por qué escribir, según Orhan Pamuk

Supongo que, lo más cerca que voy a estar del Nobel de literatura es preguntándome las mismas cosas que, al parecer, se cuestionan sus ganadores. Orhan Pamuk (El castillo blanco, Nieve…) trató de responder a esa pregunta en su discurso del Nobel, en el año 2006.

Y creo que su respuesta merece ser leída por todo el que escribe, que a lo mejor conecta con eso que llevamos dentro y es tan difícil de comunicar cuando nos hacen la pregunta.

Desde luego, a mí me lo han preguntado poco en realidad, pero todas las veces me he quedado con la respuesta luchando por salir y sin conseguirlo.

Una vez traté de expresarla lo mejor que pude, porque escribir siempre se me ha dado mejor que cualquier otra forma de comunicarme, pero hoy yo no importo. Importa Pamuk y esta fue su respuesta aquella noche de gala en 2006.


¿Por qué escribes? Esta es la pregunta que me han hecho más a menudo en mi carrera de escritor.

La mayoría de las veces lo dicen en serio: ¿Cuál es el sentido? ¿Por qué entregas tu tiempo a esta actividad extraña e imposible? Por qué escribes…

Tienes que tener una excusa, una disculpa por escribir… Así es como me he sentido cada vez que he escuchado esta pregunta. Pero cada vez doy una respuesta diferente.

A veces digo: No sé por qué escribo, pero definitivamente me hace sentir bien. ¡Espero que sientas lo mismo cuando me leas! A veces digo que estoy enfadado, y por eso escribo. La mayoría de las veces el impulso es estar solo en una habitación, así que por eso escribo.

En mi infancia quise ser pintor. Pintaba todos los días. Todavía tengo ese sentimiento infantil de alegría y felicidad cada vez que escribo. Escribo para perseguir esa vieja felicidad de miño y es por eso que, para mí, la literatura y la escritura están inextricablemente ligadas a la felicidad, o a la falta de ella…

En mi infancia, me sentía feliz, pintaba mucho y todos los adultos me sonreían constantemente. Todo el mundo era gentil, educado y tierno. Escribí todo esto en mi libro autobiográfico, Estambul. Después de la publicación de Estambul, algunas personas me hicieron esta pregunta: ¿No eres un poco joven para escribir tu autobiografía? Mantuve mi silencio.

La literatura trata de la felicidad, quería decir, de preservar tu niñez toda la vida, de mantener vivo al crío que llevas dentro. Ahora, algunos años después, he recibido este gran premio. Esta vez esas mismas personas empiezan a hacer otra pregunta: ¿No eres un poco joven para obtener el Premio Nobel?

En realidad, la pregunta que he escuchado más a menudo desde que me llegó la noticia de este premio es: ¿Qué se siente al recibir el Premio Nobel?

Digo, ¡oh! Se siente bien. Todos los adultos me sonríen constantemente. De repente todo el mundo vuelve a ser amable, educado y tierno. De hecho, casi me siento como un príncipe. Me siento como un niño. Luego, por un momento, me doy cuenta de por qué a veces me he sentido tan enojado. Este premio, que me devolvió las tiernas sonrisas de mi infancia y la amabilidad de los extraños, no debería haberme sido entregado a esta edad (54) que algunos piensan que es demasiado joven, sino mucho antes, incluso antes de mi infancia, quizás dos semanas después de haber nacido, para que pudiera haber disfrutado de la sensación principesca de ser un niño toda mi vida.

De hecho, ahora que lo pienso… es por eso que escribo y por eso seguiré escribiendo.

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