Por qué se editan tantos libros, si tan poca gente lee

por que se edita tanto libro

El mercado está saturado, se publican muchos más libros de lo que la demanda puede absorber, ya que los lectores somos minoría, como siempre fuimos y seremos. Aunque por la crisis o lo que sea, se esté frenando algo la locura de números, lo cierto es que no se invierte la tendencia. Ni creo que lo haga en un futuro cercano. A pesar de ser que los lectores somos esa minoría que no crece, se seguirá editando como si bajar la velocidad fuera a hacer estallar este autobús.

¿Por qué se produce eso? ¿Por qué las editoriales publican tanto y lo seguirán haciendo? (No voy a entrar en el tema autoedición, me ciño al comportamiento editorial tradicional). Aunque parezca algo irracional, si miramos con detenimiento, puede que quizá no haya otro remedio.

Este hecho se debe a la interacción de un conjunto de factores, como siempre con todo lo importante. La respuesta tiene que ver con que los adivinos no existen, Gutenberg no es lo que era y hubo un economista italiano que hace muchos, muchos años, descubrió el secreto de la vida.

La imposibilidad humana de predecir el futuro

Cada vez que sale un artículo sobre cómo escribir un best-seller o las claves del éxito de alguno, Dios mata un gatito (esto se lo dedico a alguien que dice que uso mucho esa frase, como ves, no es verdad). Esos artículos son pura tontería porque periódicos y revistas han de llenar espacio. La realidad es que es imposible “cocinar” un best-seller y eso es obvio, porque gente sesuda de muchas editoriales lo intenta constantemente, pero al final sólo se vende el mínimo porcentaje de títulos de siempre.

Los humanos creemos que podemos adivinar el futuro, pero sólo es otra de las mil maneras que tenemos de autoengañarnos. Como se haría eterno este escrito, no voy a mostrar todas las pruebas que se han hecho de que, cuando intentamos predecir, no sólo no lo conseguimos, sino que muchas veces rompemos la estadística para mal y somos un desastre. Eso sí, nadie nos baja del burro para seguir creyendo que podemos hacerlo. En fin, que es imposible adivinar el futuro y nadie sabe lo que va a triunfar.

Por supuesto, cuando ese triunfo se da, saldrán cientos que decían: ”yo ya lo sabía”, una muestra de que, aparte de vivir autoengañados, somos insufribles.

Cuando surge un triunfo, las editoriales corren a rebufo fabricando clones. La exitosa saga de Pídeme lo que quieras de Megan Maxwell es un ejemplo. Planeta encargó a esta escritora que hiciera una versión de 50 sombras de Grey, pero más de aquí. No es algo que yo haya deducido, la autora misma lo dijo en entrevistas.

Con esta estrategia se alimentan de las migajas que caen de las mesas de Greys, Crepúsculos y thrillers en Vaticanos más superpoblados de espías y femmes fatales de lo que yo pude ver en su día. Hasta las portadas se copian y puedes ver composiciones, tipografías e imágenes muy similares. A veces sale bien, como en el caso de Megan Maxwell, aunque la mayoría de veces el resultado es malo o regular. Pero la cuestión de base es que cuando no están clonando, no saben qué triunfará. Pues bien, a eso se suma la ley no escrita por la cual funciona la vida.

El principio de Pareto

El mundo y la vida funcionan bajo la regla de Pareto. Lo siento por los creyentes en el equilibrio, el karma y la justicia, pero como demostró este economista italiano: el mundo es acumulativo y no equitativo.

Pareto, hace mucho, descubrió que el 80% de la riqueza de los italianos estaba en manos del 20% de la población y que el 20% restante de dicha riqueza se lo repartía el 80% restante de la gente. Este proceso, que se ha acentuado con el tiempo, es el gran ”secreto” del funcionamiento de la vida y es aplicable a casi todos sus ámbitos, incluyendo el editorial.

Para lo que nos interesa eso se traduce en que un pequeño porcentaje de libros editados (me da igual si es el 20% o el 10%), resulta rentable, mientras que un gran porcentaje de lo que se edita no lo es o apenas cubre costes.

Esa anomalía que de pronto vende y nadie esperaba, los grandes nombres como King o Murakami, las esposas enganchadas a la cama, la enésima historia copiada de la tele sobre hackers y FBI… Esos son los que más venden, pero sólo unos pocos elegidos. Esos pocos son los que tienen que pagar los platos rotos de la mayoría de libros no rentables, compuestos por los clones tontos que no lo consiguieron a pesar de ser idénticos y también por otros muchos libros diversos, algunos de los cuales incluso intentaron contar algo diferente.

Las editoriales funcionan y sobreviven así, ahora mismo es el modelo de negocio inevitable, saben que un número mínimo de títulos son los que pagan a los demás y dejan beneficios. Así que la clave es encontrar, como sea, esos pocos éxitos.

Ahora, si juntamos este principio de Pareto con la imposibilidad de predecir el futuro (o cocinar un best-seller), surge la única respuesta posible por parte de las editoriales, y que explica en gran parte por qué hay tantos libros editados.

Cuando estás disparando a oscuras y dependes de hacer unas pocas dianas, tu única opción de tener más probabilidades de acertar es disparar más veces.

Así que se sacan más y más libros que se arrojan a la diana a ver cuál se queda pegado a ella y resulta el éxito que cubrirá los costes de los demás. Como no sabemos de antemano cuál será, hemos de lanzar más y más rápido, para aumentar, aunque sea un poco, nuestras probabilidades de hace diana.

Eso es posible ahora, y no era posible antes, por un último factor.

La imprenta ya no es lo que era

La estrategia se ha vuelto rentable porque la nueva tecnología de impresión permite editar más barato que nunca, en pequeñas tiradas. Es decir, las balas que disparan las editoriales son mucho más económicas que antes.

Ya no hace falta, como hace años, empeñarse en tiradas de miles para que la unidad de libro salga rentable en cuanto a costes de producción. Hoy día se pueden hacer tiradas pequeñas por poco dinero y, si surge que algo que triunfa, siempre se pueden sacar más ejemplares rápidamente.

Al final, el comportamiento de las editoriales es predecible, porque en ese escenario de juego, que consiste en disparar a la oscuridad con flechas baratas, es incluso lógico disparar más. El coste de otra flecha es bajo, la probabilidad de acertar también, pero si lo haces, te puedes coronar. Así que, como esos que besan el boleto de lotería, sacas otra flecha del carcaj y disparas.

Por supuesto, hay otra premisa de fondo en todo esto, que las editoriales son una empresa y como empresa su objetivo es obtener un beneficio económico. Lo demás es secundario. Quizá haya otros principios en muchas editoriales, no lo niego, pero el económico es el importante y el que no puedes sacrificar nunca. Básicamente porque si lo haces, mañana no podrás abrir la puerta del negocio y seguir editando.

12 responses

  1. Sí, es excesivo el número de libros que se editan al año. No sé si van a entrar en las casas y en las bibliotecas públicas pasado el tiempo. Tendrán que crear nuevos espacios y donarlos en cantidades tan desorbitadas que necesariamente acabarán en buhardillas y sótanos, porque no habrá quien pueda inventariarlos ni existirán suficientes estanterías donde colocarlos, tampoco creo que la gente que ahora los compra porque es moda lo siga haciendo cuando deje de ser “cool”. Se desharán de los que poseen porque estorban y aquellos que de un modo u otro hereden libros y los consideren como un inconveniente, al no formar parte de la biblioteca particular de un intelectual consagrado, los dejarán en cajas, junto a los contenedores de basura.

    Más y más libros siguen editándose y vendiéndose en todo tipo de tiendas físicas y virtuales. Y más y más escritores creando sus obras, viéndolas caer por ese remolino de agua que la cisterna absorbe en una espiral hacia el infierno, donde las almas de no pocos libros se encuentran con la fastidiosa compañía de otros que fueron escritos por máquinas a las que se les permitió poner nombres… ¿Qué será de los libros, del verdadero valor que poseen? ¿Cuántos más van a venderse antes de que no ya no quepan, cuántas nuevas ediciones de los ya existentes son necesarias (incluyen novedad alguna o solo cubiertas nuevas)?, ¿cuántos libros de calidad, sin erratas, con contenido útil y que importe…? ¿A dónde conduce toda esta venta masificada? Gracias. Un saludo.

    • La venta masificada no conduce a mucho, excepto a convertir todo en un océano donde cada vez es más difícil que las gotas que lo componen destaquen por algo. Al final, el dinero manda y el dinero exige esta carrera loca por publicar más y más, buscando la nueva gallina (desechable) de los huevos de oro.

  2. La cuestión es que editar es más barato, pero no porque se apueste por la impresión bajo demanda, sino porque se ha abaratado la mano de obra editoriales y, en algunos hasta prescindido, los servicios editoriales. Una editorial que publica un libro, si quiere distribuirlo en las librerías, tiene que imprimir por encima de los mil ejemplares, aunque considere que venderá trescientos ejemplares. Es como dices: hay que tirar la caña en varios lados para ver dónde pica, si es que pica. En el caso de las grandes editoriales, además, debe sumarse el “funcionamiento de la maquinaria”, donde tienen que producir para sostener una estructura tal como está montada (que sea rentable es otra cuestión). Y no, la máquina de fabricar best-sellers no existe o ya estaría funcionando ¿no?
    Gracias por el artículo. Saludos.

    • Esa era la otra parte de la ecuación que, en cuanto he acabado de escribir el artículo, he pensado que debería poner, pero ya lo has hecho tú y muy bien.

      Los adelantos a autores ya no existen, excepto para unos pocos (y cada vez menores), yo mismo he recibido contratos editoriales donde se especificaba que era responsabilidad del autor corregir su texto, porque tal y como lo mandara, se imprimiría (y yo me he preguntado qué diferenciaba a esas editoriales de una imprenta que se quedaba con tus derechos). Producir libros se ha vuelto barato, por eso salen en mayor número que nunca.

      Un saludo y que sepas que sigo tu blog muy de cerca. Aunque no comente, lo observo todo (esto ha quedado un poco inquietante, pero es lo que hay).

  3. Buenas tardes, Isaac,

    qué lástima que no hayas analizado también la autoedición. Yo, que vivo inmerso en ella, corroboro en parte lo que hacen las imprentas pero de un modo de emprendeduría unipersonal. Conozco muchos autores que lo que quieren es vender libros, muchos. No les importa de qué o cómo se escriban los libros, lo que quieren es sacarlos a la luz para vender como posesos. Algo con lo que, qué casualidad, hoy mismo me meto en mi blog personal.

    Como autor-autor (doblar la palabra denota seriedad en la palabra) no creo que las ventas deban marcar el futuro de un libro, del conocimiento o de una historia. De hecho, prefiero decir que mi libro se vende bastante a que ha sido editado como Best Seller. No quiero que mi libro sea un Best Seller de esos con el sello estrellado en la portada. Me niego. Cada vez que he leído un Best Seller me he sentido profundamente defraudado. No sé si es personal.

    Yo no tengo todas las respuestas (de momento) pero, como te decía, hoy he escrito un artículo titulado “Si eres escritor y tratas de vender tu libro ya la has cagado”. Te lo dejo aquí por si acaso dentro de 20 años resulta que tengo razón. En caso contrario no pienso avisarte. Hale, apuntado para el 23 de febrero de 2035 el “venir aquí y dar por el ****”.

    =P

    Por cierto, me ha gustado mucho tu artículo.

    http://pensamientolateral.org/si-eres-escritor-y-tratas-de-vender-tu-libro-ya-la-has-cagado/

    • He leído tu artículo, tu blog también lo sigo de cerca, como al de Mariana, y esta misma mañana he leído lo que enlazas. Vender por encima de hacer el mejor libro que puedas me parece que te hace un vendedor mediocre y un escritor peor, si es que uno se puede llamar así teniendo esos objetivos.

      Yo también me he quedado decepcionado con cada best-seller típico que he leído, pero entiendo que soy minoría. Compañeros de piso, amigos, conocidos, me recomendaban éste o aquél libro que había triunfado como superventas y cuando llevaba veinte páginas pensaba “¿y ésta basura triunfa?”. Pero es lo que hay, al fin y al cabo, y esto ha pasado siempre, la literatura más popular y ligera es la que más ha vendido. No pasa nada, cada uno con sus aspiraciones.

      Un saludo.

      • Los libros en las bibliotecas públicas estorban menos,en las casas,más.No hay espacio para más impresos.Miro las novelas con desconfianza y apoyo el pensamiento de Borges,”yo no leo novelas”,que fue una afirmación valiente.Si leo una novela tengo que ir a la fija y ésto me lo garantizan los grandes nombres como Balzac,Flaubert,Joyce,Amos Oz o Jonath Franzen.

  4. Confluencia de ideas: la ley de Pareto siempre me ha fascinado, y hace poco justo leía sobre el tema aplicado a la producción de libros. También salía referida la ley potencial en el mismo sentido: la diferencia de ventas entre un bestseller y un libro “medio” es brutísima. ¡Otra vez te me has adelantado, maldito Belmar!

    Respecto a lo que comentas de la impresión digital y las tiradas pequeñas… me pregunto si todas esas tiradas pequeñas mediante impresión a demanda habrán llegado a superar a las tiradas enormes en impresión tradicional. Sospecho que igual todavía no: creo que sigue siendo mucho más rentable tirar 30000 libros (aunque vendas 8000) en impresión tradicional que realizar pequeñas impresiones a demanda.

    Con lo cual estamos en las mismas, se siguen editando libros a mansalva para un público muy pequeño en proporción, sí. Si se siguen abaratando los costes del digital y terminamos por llegar a una verdadera impresión a demanda (libro producido por libro comprado), sí que alcanzaríamos una producción eficiente. Y luego está el ebook, que irá minando la producción en papel cada vez más, así que…

    Gracias por el artículo. Muy excelente, como siempre.

    • Yo sólo escribo artículos con una sola intención, ganarte por la mano en las ideas y arrebatarte la inspiración, que robada siempre sabe mejor.

      Si nos fijamos en la cantidad de libros que se destruyen, sin duda ediciones grandes siguen siendo más rentables que las pequeñas, pero me temo que muchas editoriales pequeñas no pueden permitirse ediciones tan grandes. Aunque el precio por ejemplar sea más bajo, el precio global les resulta prohibitivo.

      No obstante esto no cambia la conclusión de base que comentamos :P…

      Voy a ver si en el siguiente artículo sigo pisándote las ideas, me da a mí que sí…

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