Qué clase de historias triunfan más cuando se trata de libros

Los tipos de historias que te haran rico

Hoy voy a revelar qué tipos de historias son las que hacen que un libro tenga más o menos éxito. Así como suena y en serio, voy a ser como esos que te prometen el secreto de los best-sellers y también te prometen, ya puestos, que tú serás el siguiente Dan Brown o E.L. James, como si eso fuera algo bueno en vez de terrible.

¿Me he unido al lado oscuro para engañar a incautos que creen en fórmulas de éxito? La verdad, decir que los que hacen eso están en el lado oscuro es demasiado cumplido para ellos.

No me he unido a nada porque eso supondría ser sociable, pero voy a revelar exactamente lo que he dicho. Y, oh, sorpresa, lo voy a hacer con algo de sustancia para respaldar lo que digo, en vez de mentir con historias bonitas esperando que, sólo porque suenen bien, la gente las crea.

No es que respaldar con datos importe hoy día, no lo parece al menos cuando miras alrededor, pero a mí sólo me gusta una dirección y es la contraria.

A qué dedico mis ratos de asueto

Mi tiempo libre lo empleo en multitud de cosas y ninguna de ellas tiene la más mínima utilidad o me acerca al matrimonio.

El otro día, por ejemplo, leía con detenimiento un oscuro estudio publicado este mismo 8 de julio. Se trataba de algo sólo fascinante para mí y para algún tipo virgen en Corea. En él, matemáticos y científicos de la computación analizaron textos con métodos nuevos que dan miedo en cuanto a la comprensión que están alcanzando las máquinas.

En serio, tengo un conocido que trabaja en eso y ha inventado una especie de diccionario de sinónimos hipervitaminado, que pronto adquirirá conciencia y le llamará «papá» usando veinte términos diferentes. Pero dejemos a ese conocido y la destrucción que traerá al mundo. Hacer cosas como las de ese estudio permite sacar patrones escondidos tras infinidad de volúmenes y millones de palabras, averiguando así cosas muy curiosas.

En concreto se analizaron 1.737 libros del proyecto Gutenberg. Con ellos se propusieron descubrir si se repetían patrones de historias similares (o «arcos dramáticos»), tal y como siempre se ha sostenido.

Que en realidad todas las historias encierran una esencia emocional, y que esas esencias se reducen a cuatro tipos, ocho o diez (según el autor que consultes) a partir de las cuales se crea todo, es algo que se lleva repitiendo desde los griegos. En particular, la famosa tesis rechazada de Kurt Vonnegut al respecto es de enorme interés. Pero divago de nuevo como todos los abuelos.

El caso es que no sólo el estudio confirmó que había unos arcos argumentarles comunes a todas las historias, sino cuántos, cuáles son y, curiosamente también, el éxito de cada uno, expresado en la preferencia de los lectores a descargar y demandar más unos tipos de argumentos u otros.

Así que sí, he aquí cuáles son esos tipos de historias y cuáles son más exitosas entre los lectores.

Los 6 tipos de historias que vas a contar

Porque tú también las vas a contar, no creas que eres especial y rompes moldes con tus personajes trisexuales o esos parajes descritos bajo las luces de Andrómeda.

Voy a ahorrarme explicar métodos de investigación y lo que se miró, total, sólo entendí una de cada tres palabras y no ansío quedar como una eminencia cuando no tengo ni idea; eso se lo dejo a los «líderes de pensamiento» que han surgido en las redes sociales.

Los seis tipos de historias esenciales tenían que ver con la fluctuación del drama y eran estos:

  • Historias de ascenso al éxito (rag to riches)
  • Tragedias, o lo contrario de lo anterior, caída desde el éxito.
  • El «hombre en el agujero» (primero se narra la caída, luego el ascenso y redención).
  • «Ícaro» (primero ascenso, luego caída).
  • «Cenicientas» (ascenso, caída, ascenso).
  • «Edipos» (caída, ascenso, caída).

Así, sobre esas seis bases emocionales comunes se montan historias complejas. Y como no vas a inventar nada nuevo en esencia, lo que importa es la ejecución y no la idea, la forma de esa historia compleja que montas sobre los cimientos.

La cuestión que supongo está esperando todo el mundo para hacerse rico es: ¿Cuáles de esos seis arcos triunfaban más entre los lectores? ¿Cuáles se descargaban y demandaban más?

Pues estos:

Arcos emocionales del tipo: «Cenicienta», «Edipo», dos secuencias seguidas de «Hombre en el agujero» (caída, ascenso, caída y ascenso final) así como «Cenicienta» de nuevo, pero con un final trágico añadido, resultaban los arcos más exitosos según la conclusión tiránica de los algoritmos.

Así que ya sabes, si quieres contar una buena historia, mejor que tenga un mínimo de complejidad emocional, y que sea real. Déjate de Mary Sues, tópicos y mostrar que eres más listo que el resto. No lo eres.

Estamos aquí para sentir. Los que escriben también para hacer sentir y, quizá con eso, compensar que pasan las horas sentados y blancos, mientras los demás viven ahí fuera.

P.D. Para los más freaks el estudio es:

The emotional arcs of stories are dominated by six basic shapes Andrew J. Reagan, Lewis Mitchell, Dilan Kiley, Christopher M. Danforth, and Peter Sheridan Dodds

Department of Mathematics & Statistics, Vermont Complex Systems Center, Computational Story Lab, & the Vermont Advanced Computing Core, The University of Vermont, Burlington, VT 05401, School of Mathematical Sciences, The University of Adelaide, SA 5005 Australia (Dated: July 8, 2016)

6 responses

  1. Me ha encantado el tema. No hace ni diez minutos acabo de entregar un artículo sobre el proyecto The Next Rembrandt (si no lo conoces, tecléalo en YouTube y verás cómo se te repliegan los testículos hasta parecer ostras en roca). Me encanta el cariz artístico que está tomando el Big Data, y cómo se aplica esto a su vez a las IAs.

    Eso sí, no creo que los algoritmos sean los tiránicos, ya que ellos solo registran los patrones humanos en conjuntos de datos relevantes. Quizá los tiránicos, los que nos ponemos sogas, seamos nosotros mismos. Qué hostias, y sin el quizá. Creo sinceramente que nos encerramos a nosotros mismos en nuestras propias historias, que nos limitamos constantemente. Me juego a que hay más de esos seis tipos, pero que no hemos tenido el valor de llevarlos a la práctica (o no han llegado alto).

    • Al final el drama se basa en el conflicto, en la victoria y la derrota, una y otra vez. Esas dos polaridades son la pieza clave.

      Echaré un vistazo a The Next Rembrandt, va a ser la única manera de permitirme ostras.

  2. Yo también soy muy fan de “perder” el tiempo con este tipo de cosas. No he leído este estudio y me parece interesante lo que cuentas, pero tampoco es que aporte nada nuevo, ¿no? Solo confirma con métodos científicos lo que ya sabemos hace tiempo, que todo está inventado y que hay cuatro o ocho estructuras básicas. En cualquier caso, la confirmación científica es un dato importante, voy a buscar el estudio y perderé un poco de tiempo, cuando lo encuentre, para leerlo. ¡Gracias!

    • Para mí la parte interesante es la de los tipos de argumento emocional que «triunfan». No por una cuestión práctica de ganar dinero a espuertas con eso, sino porque, al menos triunfan las estructuras emocionales que no son más simples, lo que, supongo, da un poco de esperanza en que los argumentos más simples y tontos no han ganado la batalla (aún).

      Supongo que lo harán en breve, pero aún no.

      No pierdas tiempo en esas cosas, no seas yo…

  3. “Mi tiempo libre lo empleo en multitud de cosas y ninguna de ellas tiene la más mínima utilidad o me acerca al matrimonio.” Usas esa frase como si el matrimonio no fuese algo útil, ni que no pudieras casarte con una mujer rica, adinerada, y que se convirtiese en tu mecenas 😛 Me ha gustado mucho este post. Biquiños!

    • En esa frase no he relacionado la utilidad o no del matrimonio, simplemente a lo que me dedico no tiene una utilidad y sólo consigue espantar a la gente, sin que una cosa tenga que ver con la otra. Yo siempre he sido proponente de que si alguien encuentra a otro alguien con mucho dinero, se lance sobre él y no deje de amarlo hasta el último euro…

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