Qué software de escritura utilizo

software de escritura

Más de una vez me han preguntado por las herramientas de software que utilizo para escribir. Creo que a algunos les sonará la historia de que, allá por 2008, me compré un Macbook sólo porque el Scrivener estaba disponible únicamente para Mac, así que no había otra manera de usarlo.

Compré una licencia del programa que, literalmente, me acabó costando 1.049 euros.

Durante mucho tiempo, Scrivener y ese Mac fueron mis fieles aliados cada mañana. Por eso, sigo recomendándolo como software de escritura, sigo pensando que es la mejor herramienta que hay para eso y un ejemplo excelente de cómo programar algo.

Pero ya no lo uso.

El principal motivo es que mi Macbook murió y hace ya demasiado que Apple no crea un ordenador decente, especialmente para escribir. Pero sobre todo, cuando me vi en la tesitura de trasladar lo que tenía en el Scrivener a otro ordenador para seguir trabajando, su formato propietario hacía que, o usaras el Scrivener o nada.

Buena parte de mi escritura quedó «atrapada». Y sí, sé que se puede exportar e incluso acceder a los archivos .rtf manualmente dentro de las carpetas del programa, lo que es un horrible engorro. Prueba a gestionar o sacar a mano de las tripas del programa más de 400 cuentos, ugh. Por eso, desde aquello, tanto mi trabajo de escritor (incluyendo la faceta mercenaria) como mi manera de desarrollar ese trabajo, han cambiado.

Ahora, simplemente, escribo en texto plano.

¿Esos viejos archivos .txt de toda la vida que abrías con el bloc de notas de Windows? Sí, esos.

En realidad, aunque los archivos son texto plano, tienen una extensión .md porque escribo desde hace muchos años en un lenguaje llamado Markdown, el cual me permite dar formato básico al texto en caso de necesitarlo.

Además, escribir así hace que no tenga que depender de ninguna herramienta o programa especial para hacerlo. Puedo abrir mi escritura con cualquier software en cualquier ordenador, sea ese bloc de notas de Windows o el editor de texto más humilde de una computadora de los 90. Eso también incluye tablets y otros dispositivos.

Si tiene una pantalla, puedo escribir.

No voy a entrar en el método de organización personal que tuve que diseñar, pero esos archivos están estructurados en carpetas, cada archivo suele ser un capítulo de lo que esté escribiendo y ese formato abierto me conviene para compatibilizar fácilmente otros dos dispositivos que uso para escribir sin distracciones: una Freewrite y un Alphasmart Neo. De hecho, no hace demasiado estuve rondando viejas máquinas de escribir eléctricas capaces de grabar un archivo digital. Si algún día me retiro a la cabaña con una de ellas, también podría escribir en ellas y que fuera compatible.

Y además, todo lo tengo disponible en la nube.

Al principio usaba Dropbox y es lo que recomiendo, pero como todos los que recomiendan algo, no hago lo que digo. En mi caso utilizo actualmente Google Drive. De nuevo es por motivos de modo de trabajo, Dropbox sigue siendo claramente superior.

Como por razones personales y profesionales escribo en cualquier parte, esa nube lo hace todo muy cómodo.

Si visito a la familia no tengo que ir cargado con ordenador, un viejo portátil que hay allí me permite acceder a mi escritura y seguirla por donde la dejé, sin necesidad de instalar herramientas especiales, nuevas o complicadas. También uso sistemas operativos de lo más diverso y extraño, en ordenadores de lo más diverso y extraño, en lugares de lo más diverso y extraño. Y sin problema, me puedo conectar y seguir trabajando esos archivos con prácticamente cualquier cosa, incluyendo un teléfono si es necesario.

Mientras, para escribir en mi ordenador principal utilizo varios editores Markdown, por aquello de la variedad.

El mejor y el que más uso es sin duda Typora. Está a gran distancia del resto, me permite escribir sin distracciones, tiene scroll del tipo máquina de escribir, capacidad de visualizar cómodamente el árbol de archivos cuando lo necesito, interactuar con él renombrando capítulos o creando nuevos, etc…

Sin embargo, la cuestión es que de esta manera no me hace falta una computadora de un sistema operativo concreto que tenga instalado un programa concreto.

Entiendo que la mayoría tiene un ordenador en un único lugar que usa para su escritura, De veras que, en ese caso, Scrivener es lo mejor. Y si no, he aquí algunas alternativas a Scrivener. Yo he desarrollado ese modo de escribir y la organización particular que lo acompaña por simplificar y que no me ocurriera verme atrapado de nuevo.

Y no, nunca he usado Word.

No entiendo cómo alguien puede hacerlo. Demasiadas distracciones, un entorno horrible, como el de casi cualquier procesador de textos, enfocado a casi todo menos a poner una palabra tras otra.

La excepción, por motivos de trabajo, es que bastantes textos mercenarios los escribo en Google Docs. Mejor que Word, pero aún así, prefiero herramientas más parecidas a una hoja en blanco, donde estemos el texto y yo y nadie más.

He dudado sobre hablar de esto, porque no creo que mis herramientas u organización encajen con el modo de trabajo de la mayoría, ni siquiera de una minoría, de hecho. Pero para el puñado que tenía la curiosidad, esta era la respuesta.

Si quieres, te aviso por email cuando haya contenido nuevo.

7 comentarios en “Qué software de escritura utilizo”

  1. Gracias por compartir. No conocía Typora, sí Scrivener, que utilicé alguna vez en su versión de prueba. Coincido que es muy útil para borradores largos.
    Como cada uno tiene sus propias manías, te cuento que tengo una máquina con dual boot y escribir (ficción, no el laburo diario) solo en linux, en libreofficce.
    Probaré Typora.
    Te leo siempre, aunque no comente en general.
    Saludos

  2. Hola, Isaac.
    Te escribo para recomendarte un libro que acabo de ver en una revista dominical que regalan una vez al mes con el periódico más importante de Asturias: «El otro proceso», de Elias Canetti, Nórdica. Enseguida comprenderás por qué te lo sugiero. Transcribo literalmente:
    «Rescatar cartas antiguas que escribieron otros a personas de las que apenas sabemos nada no parece, «a priori», la lectura más apetecible y exaltante a la que podemos optar, pero en algunas ocasiones se descubren tesoros. Éste es un inmejorable ejemplo de ello. Canetti -que tan bien escribió sobre la naturaleza y el ejercicio del poder, lo que le acerca a Kafka- lee y analiza la correspondencia entre el escritor checo y Felice Bauer para, entre miedos, frialdades, dudas e indecisiones, trazar un inmejorable perfil psico-sociológico del autor de «El proceso»».
    Feliz Navidad y buen 2020.
    Un saludo literario desde Oviedo.

  3. Hola, Isaac.
    Menos mal que no es el típico post para venderte después un curso sobre algún «software para escribir más y mejor». Si existiera, ¿qué harías escribiendo? 🙂
    Te sigo. Por cierto, creo que nacimos el mismo día.
    Gracias por compartir tus experiencias-

Dejar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Ir arriba