Regalos para un escritor pobre, pero con ínfulas

regalos para escritores

Ahora que vienen las Navidades, y ya que todo el mundo pide que compres sus libros, voy a tratar de no ser uno más y pedir que me compres otras cosas.

Porque hay regalos hechos para escritores, extravagantes como ellos, poco útiles como ellos, de dudoso gusto como ellos… Nótese que he usado la tercera persona del plural, pero de veras que puedo usar la primera cuando se trata de regalarme alguna de estas cosas.

No hay nada como abrir un paquete y sentir un gozo que se apagará en dos minutos, pero es que la vida es juntar esos minutos.

Así que, si alguien tiene varios cientos o miles de euros sueltos por ahí, he aquí mi particular carta a los Reyes Magos.

Un teclado Qwerkywriter

Cómo no voy a empezar con un teclado tras el despliegue de obscenidades que se acumulan por casa. Un escritor nunca tiene suficientes teclados y el Qwerkywriter es uno mecánico, Blutetooth, y vintage, ideal para llevarte al Starbucks y poner de los nervios a todos esos que, no sé cómo, pero aún son más pretenciosos que yo.

Por 250 dólares, más IVA e importación, claro, lo que saltará de los 300 euros, mi harén puede tener una adición más para las noches de tormenta y tac tac.

Una cabaña en el bosque

No cualquier cabaña en cualquier bosque. Una de postal, una perfecta e imposible, que represente la fantasía de aislarme para siempre y escribir a la luz del fuego, hasta que toquen a la puerta por primera y última vez.

Por una cantidad indecente de miles de euros, todos podemos tener nuestros sueños cumplidos. Yo el de la cabaña, el resto del mundo el que desaparezca y me calle de una vez por todas.

Por supuesto, a los dos días me marcharía aburrido de allí buscando un bar, pero…

El bolígrafo Montegrappa Chaos edición limitada Sylvester Stallone

Mira bien, míralo bien.

¿Cómo no vas a desear eso más que a otra cosa en la vida? ¿Quién puede no ansiar algo así para esa ilusión de escribir a mano que se acaba convirtiendo en el suplicio de pasar después a ordenador?

No pido mucho, he visto nuevos por algo más de 5400 dólares. Tampoco es que esté pidiendo la edición Bruce Lee de 18 kilates que se vende por casi 300.000. No soy un snob.

Y a lo mejor el siguiente regalo que esperas es un cuaderno igual o más caro.

No, nunca, de eso nada. Le he declarado la guerra a los cuadernos bonitos, soy incapaz de mancharlos. Bajo al chino más cercano y busco lo que tenga de color azul (por aquello de Hemingway).

Aunque ahora que lo pienso, en cierto modo es el cuaderno definitivo…

Remarkable, tablet enorme de tinta electrónica, para leer y escribir

Prometo que si encuentro una Remarkable en la puerta de casa al abrir, no voy a usar el bolígrafo de Stallone con ella. Aunque sea la experiencia más parecida a tomar notas en papel.

Se trata de una tablet de tinta electrónica que permite leer y escribir y, con la nueva versión, reconoce lo que hayas manuscrito y lo pasa a formato digital.

Ya adelanto que eso es imposible con mi letra jeroglífica, pero eso no me hace desearla menos. Y es económica, con impuestos, importación y demás, creo que llegaría por unos 700 euros o así. 

No pido mucho, como se puede ver, pero creo que pido bien. Veremos cómo se supone que me he portado este año y qué recibo de todo eso.

(Por si alguien se preguntaba qué hago cuando no escribo, esto hago, ansiar lo imposible. He oído que eso siempre lleva a sitios buenos, o al menos oscuros).

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6 respuestas

  1. Sabes que me gustan mucho tus entradas y las leo con atención, pero esta vez no ha podido ser así: en cuanto he visto el teclado Qwerkywriter todo lo demás se ha nublado de repente. Ni cabaña ni cabaño ni ese bolígrafo que haría las delicias de cualquier urraca. Has dicho también algo de un bar (esas cosas no se me pasan por alto nunca, no hay nublado que pueda con eso)

    Lo pondré en la carta a toda criatura navideña que quiera regalarme algo. Ya veremos qué pasa.

    Un saludo!

    • Me parece francamente decepcionante, no que no me leas con atención, sino que no hayas elegido el bolígrafo.

      El buen gusto ha muerto, y con IVA e importación, trescientos y pico euros de tu bolsillo también.

      Porque te lo vas a acabar comprando…

  2. ¿Y si montamos una ONG cuyo objetivo sea recaudar fondos para alegrar las fiestas a escritores que todavía se permiten soñar? No sé cómo no lo ha hecho todavía nadie. Me pido la Remarkable.
    🙂
    Gracias por tu sentido del humor.

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