Se cae el cielo sobre los libros

Malos tiempos para la lírica, que se cae el cielo sobre los libros

Hace algunos días leí una vez más que el cielo sobre los libros se cae. Esos artículos y opiniones suelen ir en manadas, pero es que las noticias y el tema de turno funcionan así. Es como fuegos artificiales, primero la gran explosión, luego nadie sabe que pasó con aquello. Pero me desvío, como siempre.

El caso es que se hablaba esta vez de que la “novela literaria” había muerto. No sé muy bien qué es la “novela literaria”, pero parecía referirse a ese libro trabajado, que exige cierta concentración al leer y suele ser difícil de encuadrar en un género determinado. Estamos a las puertas del apocalipsis, porque hoy día un Auster ya no vende como antes, se ve superado por libros de encargo, libros con fórmula que son copia de la copia. Sombras de Grey, tochos de espías y vaticanos, vampiros con purpurina, la nueva moda de turno que surja… Ya se sabe.

Además, ahora hay tanta competencia de televisión y videojuegos, que la lectura es la fea del baile. Ah, y otra cosa, hoy estamos más distraídos que nunca. El móvil vuelve a pitar, alguien ha puesto otra chorrada en Facebook… Tenemos la capacidad de atención de un parvulario y la cosa sólo va a peor.

En definitiva, los libros se extinguen y los que quedan son una mierda.

Y yo me pregunto ¿se nos acabó la época dorada en la que todos leíamos grandes libros a la luz de la hoguera?

Yo es que no recuerdo ninguna época dorada de la lectura, la verdad. No recuerdo un país de la leche y la miel donde todos nos sentáramos en la hierba con páginas en la mano. Pero claro, yo vivo en mi mundo, así que pregunto a conocidos, unos lectores y otros no. Nadie recuerda esa época dorada en su infancia o juventud. Cuando yo era crío, leer era algo minoritario, más que ahora. Y en la época en la que mis padres eran críos, era como ver un cuervo blanco.

Así que hemos perdido la época dorada en la que se leía novela literaria, sólo que yo intento echarla de menos y me cuesta, porque no sé cómo era. Las grandes novelas están ahí y se siguen escribiendo, pero no las reconoceremos como tales hasta pasado tiempo, porque el tiempo es imprescindible para que una novela se considere “grande”, “clásica” y “literaria” (que no sé muy bien qué significa todo esto, pero bueno).

Hace poco leí sobre un escritor que vendía bastante. Sin ninguna vergüenza decía que él seguía una fórmula y siempre vendía sus obras. También que una vez se tropezó con otro escritor, muy literario, muy de palabras buenas, pero que no vendía nada. El primer escritor se jactaba de que cuando el segundo aplicó su fórmula, vendió. Malos tiempos para la lírica, porque o te vendes tú a la fórmula o no vendes tu libro.

Pero el caso es que el escritor era Lester Dent y él vendía, sí, pero en los años 30 del siglo pasado. Era un conocido escritor de “pulp” e imagino que algún periodista de la época se quejaba de fórmulas y el fin de la gran novela literaria.

Hay libros prefabricados y las editoriales los encargan, sí. Calcan éxitos y los ponen en las estanterías, como el cuco, a ver si te llevas la copia en vez del original. Entras en una librería y es difícil de distinguir de la churrería, a mí me pasa. Pero a mí no me suenan librerías con sólo Dickens o Cervantes. Yo siempre recuerdo, desde crío, unas lecturas más de consumo y unas lecturas más literarias. Recuerdo los “thrillers” de Robert Ludlum en el escaparate de la imprenta de mi pueblo. También a Cela, ahí al lado, más alabado que leído.

Se cae el cielo, se cae porque si no, los periódicos no venden y las noticias no se ven. Pero cada vez hay que hacerlo caer sobre una cosa, que total, nadie se acuerda de lo que dijimos ayer. El discurso es cíclico, nunca complejo, no miramos bien los números y apuntamos a causas simples para problemas difusos. Y en el proceso, parecemos punks que gritan que no hay futuro. Ni para los libros ni en general.

Cito:

“No veo esperanza para el futuro si dependemos de la juventud frívola de hoy, porque están tan atolondrados que no hay ni palabras. Cuando yo era joven, me enseñaron a ser discreto y respetuoso con los mayores, pero la juventud de ahora es irrespetuosa e impaciente”.

Palabra de Hesíodo, que vivió allá por el 650 antes de Cristo, cuando ya se nos caía el cielo.

No sé si lo que ocurre es que, simplemente, nos hacemos viejos, que ya es bastante drama aunque el cielo siga ahí arriba.

5 responses

  1. Nos hacemos viejos (y gruñones…), es un hecho. Pero también nos encanta ver lo desenfadada que es la juventud, porque aún nos identificamos un poco con ellos (somos adultos, no ancianos…, ¿no?) y el cielo también se cae para los otros, no sólo para nos (lo digo yo que también vivo en mi mundo)… Pero no me preocupa demasiado el cielo en sí, más bien me preocupa que se ponga negro, con nubarrones… me preocupa que nosotros no seamos capaces de soplar lo suficientemente fuerte como para alejarlos… (no, no estoy desvariando, creo…) En realidad me parece que nuestro estado de ánimo (y lo digo yo que vivo en constante oscuridad, y siempre consigo escapar de ella) es la clave para resolver el presente (del futuro me preocuparé mañana, y tú también, hoy no toca). Isaac, la Literatura (toda, la buena y la mala) ha sobrevivido y sobrevivirá a cualquier época y en todo lugar… y la buena posee la ventaja de que perdura en la memoria de quienes la leen, quienes por cierto tienen la costumbre de conservarla en buenos lugares… Un saludo… (siempre enfadándote con el mundo…)

  2. Por supuesto que sobrevivirá, y la habrá buena, como siempre. Nos encanta aventurar la muerte de las cosas, porque a veces eso vende.

    En este caso yo soy hoy el de la esperanza, no soy agorero con el estado de la literatura, al contrario, sonrío, creo que se lee más que nunca. No entro a qué se lee, pero creo que eso ya es bastante bueno de por sí.

    Y miro a los voceros que gritan que es el fin cada dos por tres y sacudo la cabeza y sigo a lo mío. Si tuviera que escucharles siempre, no haría otra cosa.

  3. Estoy de acuerdo contigo, Isaac. Cada vez se lee más, y no solo eso: cada generación es más despierta e inteligente. A mí la gente que insiste en que tiempos pasados fueron mejores me pone de los nervios. Yo creo que hoy en día hay literatura muy buena, de todos los géneros, solo es cuestión de encontrarla.

    Te felicito por el blog, es muy interesante y me gusta tu estilo.

  4. “No veo esperanza para el futuro si dependemos de la juventud frívola de hoy, porque están tan atolondrados que no hay ni palabras. Cuando yo era joven, me enseñaron a ser discreto y respetuoso con los mayores, pero la juventud de ahora es irrespetuosa e impaciente”

    jaja, esa es precisamente la descripción de jovencito: frívolo, atolondrado, irrespetuoso e impaciente. no ha cambiado porque es su esencia. para bien o para mal. quien siga quejándose de esa guisa, como Hesíodo, es que no ha entendido nada. en fin, muy buen post, como sueles.

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